Mil años en Youtube
Como en casi todos los pelotazos que se dan en un mundo en que casi todo está inventado, el principio en que se basa Youtube (en inglés, tu televisión) es sencillo. Se trata de compartir vídeos, generalmente caseros, y en esa tarea se mezcla toda una fauna que mira y se deja mirar. Se cuentan mensualmente 20 millones de visitantes, la mitad de la población española, con 100 millones de clips vistos y 70.000 colgados diariamente.
Basta darse un paseo por la videoteca más grande del planeta para percibir la variedad pintoresca de los que lo habitan. En una interminable lista de más de seis millones de montajes hay de todo. Absolutamente de todo. Allí conviven freakies con diario personal, graciosos aficionados, profesores de andalú, imitadores que superan al imitado, éxitos televisivos y músicos con futuro que no conoce nadie. Es el caso de Funtwo, un asiático al que se le ocurrió un buen día versionar en rock el Canon de Pachelbel. Ataviado con una gorra para esconder su cara, al contraluz de la ventana de una habitación, interpreta en cinco minutos una versión con arreglos de un tal Jerry C. que ha conseguido dar la vuelta el mundo. No lo hace mal, a juzgar por los nueve millones de visitas que ha tenido su montaje. De hecho, suena muy bien. Tanto que algunos creyeron que se trataba de un fraude en playback. El protagonista tuvo que asomarse a las páginas del mismísimo New York Times para dar la cara, ya sin gorra, y reclamar su autoría. Se llama Lim y es estudiante en Corea del Sur, además de uno de los llamados a convertirse en maestro de la guitarra.
La ‘chica solitaria’
Sin duda, el hit veraniego de Youtube en Estados Unidos ha sido el diario de LonelyGirl15, una chica normal que hablaba en sus vídeos de cualquier cosa que le pueda interesa a cualquier persona. O a nadie, como casi todas las entradas de Youtube. Cocina, política, problemas amorosos, su visión de la vida o de las cookies de su madre. Más de 27.000 usuarios estaban suscritos a su diario y eran notificados de las nuevas entregas.
La chica solitaria se mostraba como una adolescente de lo más común. Y muy guapa. Demasiado normal para muchos internautas, que comenzaron a dudar de su veracidad y apostaban por un fraude. Los rotativos americanos comenzaron a investigar el caso para dar con la protagonista. Corrieron rumores: se trataba de una promoción de una película, del lanzamiento de un reality show, de una campaña de marketing de la segunda parte de El proyecto de la bruja de Blair… Hipótesis para todos los gustos. Hasta que se descubrió el pastel. La chica solitaria que había revolucionado la red no era real. Sencillamente una broma de unos misteriosos personajes entrevistados por el New York Times que no revelaron su identidad y confesaron haberlo hecho en busca «de una nueva forma de arte».
Si se echa un vistazo rápido a los más visitados, lo que cuenta es la creatividad, muy por encima del interés sexual que mueve millones de clics de todo el mundo. De hecho, si en la pestaña de búsqueda se introduce la clave sex, existen 47.000 entradas con esa etiqueta frente a las 1.400 que devuelve si se busca Cádiz. No son tantas.
Otros éxitos del verano han sido los mejores momentos de programas como La Hora Chanante o las pesadas bromas de malvados japoneses sin escrúpulos, seres capaces de dejar a un usuario de una sauna en pelota picada en medio de una pista de esquí, tras catapultarlo de su sofá a través de la pared. Carcajada global.
Si, como dicen los productores de LonelyGirl15, el desarrollo masivo de cortos es un arte, se trata de un arte muy rápido. Basta con grabar algo, sea lo que sea (un chiste, una receta, un paisaje desde un coche, una canción con una guitarra imaginaria o el último cuplé de Los Fantasmas) y colgarlo. Eso sí: no puede superar ni los 10 minutos de duración ni los 100 megabytes de tamaño. Para subir un clip propio es necesario registrarse como usuario (no hace falta si lo que se quiere es ver los vídeos de los demás).
Aunque entre 70.000 piezas nuevas diarias, es normal que un montaje pase desapercibido, y no todos pueden saltar a la fama. Generalmente, el boom llega cuando un usuario comparte un vídeo con sus contactos, en su blog o por medio de su correo electrónico, dos opciones revolucionarias de Youtube. A partir de ese momento, si es bueno, correrá como la pólvora por la red, como corrieron el Koala y su Opá viazé un corrá hasta la lista de los más vendidos, himno del Mundial de Fútbol incluido.
Para los modestos
Las discográficas han sabido ver el nicho de mercado. Conscientes de que muchos adolescentes (su público reposa sobre todo en los jóvenes de los 15 a los 21) quieren probar antes de comprar, incluyen sus propuestas más modestas en la videoteca. Y si funciona, a vender.
Es el caso de EMI, que consiguió gracias a las redes de clips lanzar al estrellato a uno de sus fichajes menos populares. La Banda Ok Go grabó en el patio de su casa uno de sus temas, A Million Ways y… ¿Bingo! Ha sido el vídeo más demandado de la historia de Youtube sin promociones millonarias, supermodelos invitadas ni efectos especiales. Su segundo tema, Here it Goes Again ha superado en un mes los 3,5 millones de visitas y ya ha llegado a la MTV. Todo gracias al marketing viral.
Los dueños de Youtube plantean colgar en su web «todos los videoclips de la historia», compartiendo beneficios publicitarios con las discográficas. Son Chad Hurley y Steve Chen, los fundadores que además prohíben que se suban en su red contenidos sujetos a derechos de autor. Sin embargo, las 70.000 entradas diarias son difíciles de controlar, y no es extraño encontrar fragmentos de series, programas de televisión, algunos incluso antes de ser emitidos. La vigilancia de la piratería en el sistema corresponde casi exclusivamente a los propios usuarios, que se pueden convertir en denunciantes, algo que generalmente no ocurre.
El último traspiés salió a la luz cuando se pudieron descargar los nuevos episodios de Mujeres desesperadas antes de que apareciesen en pantalla. Además, se vieron por primera vez en bruto. ABC asegura que no es parte de la campaña de lanzamiento.
La todopoderosa NBC Universal protagonizó otro suceso que acabó de forma distinta. En febrero pusieron el grito en el cielo: en la página se podían visualizar 500 cortes de sus programas sin su permiso y uno de los más vistos era una divertida parodia de su espacio estrella Saturday Night Live. Youtube eliminó lo que pudo, con gran revuelo y amenazas de abogados. Sólo cuatro meses después, consciente del potencial del invento, la cadena ha firmado con Youtube un acuerdo para promocionar contenidos.
Más opciones
Pese a copar el 60% del mercado de los vídeos, Youtube no es el único que pugna por hacerse con los ojos de millones de navegantes. Hay, al menos, 240 más, según la firma Dabble. Daily Motion es de un grupo francés y ofrece una buena clasificación temática. Los israelíes poseen Metacafé, centrado más en la calidad que en la cantidad. Google video permite pasar las clips a la PDA o el iPod. Por su parte, Grouper es de Sony y se convertirá pronto en el competidor de Youtube, dado el imperio que lo respalda. La popular cadena musical MTV posee iFilm, que se suma a otros como Veoh, Neave.tv o el rebelde Blip.tv.
El último en apuntarse a la lista de los colectores de vídeos ha sido Microsoft. Soapbox (caja de jabón) será su estandarte, que permitirá alojar creaciones de hasta 100 megas que podrán ser incluidos mediante códigos, en cualquier web, al igual que en Youtube.
Si la moda de los vídeos, a diferencia del fugaz Opá viazé un corrá perdura entre los internautas, tendrán éxito. Ha quedado demostrado que tener a los navegantes 1.000 años enganchados al clip de un desconocido es posible. Y lo saben.